Qué fue de nosotros, dime.
Y qué fue de ti.
Sabes...
Cuando te veía al otro lado de la calle
intentaba peinarme tan rápido
que lo único que conseguía
era crear más
y más
nudos.
Y te daba un beso
con el pelo despeinado
juntabas los labios
hacías la mueca de una sonrisa
—Estás preciosa.
Qué habra sido de ese lado de la calle
de ese beso al llegar
de esa mueca...
(tranquilo, el pelo despeinado sigue igual)
Ahora te miro de lejos,
como se mira a las tormentas.
Para evitar ese remolino en el estómago
y esas ganas de correr,
como si todo temblase.
vv

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